Una integración conecta tu sitio o app con otro servicio, como pagos, correo, CRM, facturación, WhatsApp, inventario o herramientas internas.
Para planearla necesitamos saber qué sistema se conecta, qué datos viajan, cada cuánto se sincronizan y qué debe pasar si el servicio externo falla.
Las integraciones buenas no solo funcionan cuando todo sale bien. También manejan errores, registros, reintentos y alertas para que no te enteres hasta que un cliente se queja.