Usa contraseñas largas, únicas y guardadas en un gestor de contraseñas. No reutilices la misma contraseña entre correo, banco, dominio y paneles.
Evita contraseñas basadas en nombre de empresa, fechas, mascotas o datos fáciles de adivinar. Si alguien conoce tu marca, también puede probar combinaciones obvias.
Cuando una persona deja de trabajar contigo, revoca sus accesos. No basta con pedir que ya no entre.