Antes de publicar un sitio, conviene revisar lo básico: dominio, DNS, correo, textos finales, imágenes, datos de contacto, enlaces a redes, aviso de privacidad y forma de pago activa.
También revisamos que el sitio cargue con HTTPS, que los formularios funcionen, que el sitio se vea bien en celular y que no haya páginas importantes sin contenido.
Si algo falta, no pasa nada. Podemos publicar por etapas, pero es mejor saber qué queda pendiente desde el inicio.