Hosting, correo, dominios, mantenimiento y soporte administrado tienen costos continuos. Por eso se cobran de forma recurrente.
El pago no solo cubre espacio en servidor. También cubre monitoreo, actualizaciones, soporte, configuración y continuidad del servicio según el plan contratado.
Si ya no necesitas un servicio, solicita cancelación con tiempo para evitar renovaciones no deseadas.